{"id":283,"date":"2020-02-12T15:55:08","date_gmt":"2020-02-12T15:55:08","guid":{"rendered":"http:\/\/academiacienciasveterinariascyl.com\/noticias\/?p=283"},"modified":"2020-02-12T15:56:51","modified_gmt":"2020-02-12T15:56:51","slug":"in-memoriam-profesor-miguel-cordero-del-campillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/academiacienciasveterinariascyl.com\/noticias\/in-memoriam-profesor-miguel-cordero-del-campillo\/","title":{"rendered":"In memoriam: Profesor Miguel Cordero del Campillo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"666\" src=\"https:\/\/academiacienciasveterinariascyl.com\/noticias\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/el-profesor-miguel-cordero-del-campillo-fallece-en-leon.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-284\" srcset=\"https:\/\/academiacienciasveterinariascyl.com\/noticias\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/el-profesor-miguel-cordero-del-campillo-fallece-en-leon.jpg 500w, https:\/\/academiacienciasveterinariascyl.com\/noticias\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/el-profesor-miguel-cordero-del-campillo-fallece-en-leon-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Esta madrugada, un mes despu\u00e9s de su cumplea\u00f1os, nos ha dejado don Miguel Cordero del Campillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tratar\n de compendiar en unas pocas palabras la inabarcable personalidad de un \nmaestro es tarea vana, pero sin duda lo es m\u00e1s cuando la vida de aqu\u00e9l a\n quien se recuerda ha recorrido tantos campos y tan dispares como en el \ncaso de Don Miguel, cuya fecunda trayectoria s\u00f3lo podr\u00e1 comprenderse, \ncomo dec\u00eda uno de sus disc\u00edpulos m\u00e1s antiguos y queridos, mediante la \ncreaci\u00f3n de una nueva ciencia: la <strong>\u201cCorderolog\u00eda<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Su\n ilimitada curiosidad por todos los campos del saber ha sido prodigiosa y\n digna de admiraci\u00f3n. Sus conocimientos de filosof\u00eda, teolog\u00eda, \neconom\u00eda, astronom\u00eda, f\u00edsica y dem\u00e1s ciencias hac\u00edan de \u00e9l un aut\u00e9ntico \nhombre del Renacimiento y explican que cualquiera que tuviera el \nprivilegio de escucharle quedara cautivado por la deslumbrante \nbrillantez de su rica sabidur\u00eda, esa que \u00fanicamente poseen algunos seres\n privilegiados que nacen cada cien a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero\n por encima de esas inquietudes, cultivadas en ocasiones por puro \ndisfrute personal y que sin embargo dominaba con soltura, han de \nsituarse de manera obligada sus quehaceres en Docencia, Pol\u00edtica y \nUniversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En paralelo discurri\u00f3 su\n apasionada dedicaci\u00f3n a la docencia. Su labor como catedr\u00e1tico y como \nmaestro de maestros s\u00f3lo puede comprenderse enmarcada en una \npersonalidad de tal generosidad intelectual que era capaz de regalar las\n ideas m\u00e1s brillantes y originales a quien las pidiera, desde sus \ninicios hasta su C\u00e1tedra que ha desempe\u00f1ado en los \u00faltimos a\u00f1os como \nem\u00e9rito en la Universidad de Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Su\n calidad humana y su bondad, la sincera forma en la que trataba a sus \nnoveles compa\u00f1eros, han hecho de \u00e9l un ejemplo a seguir en la profesi\u00f3n \nVeterinaria. Estos breves apuntes de una personalidad como la del \nProfesor Cordero son una buena muestra de la cima que representa su \nfigura. Si como se dice desde hace tiempo, s\u00f3lo a los hombros de los \ngigantes que nos precedieron hemos llegado a las actuales cotas de \nnuestro entendimiento, en el caso de D. Miguel la altura de su \npensamiento asegura un impresionante panorama desde el que comprender el\n ordenamiento veterinario.<\/p>\n\n\n\n<p>El sincero\n testimonio de cari\u00f1o y admiraci\u00f3n ante su p\u00e9rdida expresado por \ninstituciones como Facultad de Veterinaria, Universidad de Le\u00f3n, la \nAcademia de Ciencias Veterinarias de Castilla y Le\u00f3n, el Colegio Oficial\n de Veterinarios de Le\u00f3n y tantos y tantos amigos, disc\u00edpulos y \ncompa\u00f1eros demuestran la persona dif\u00edcilmente igualable que fue Don \nMiguel Cordero del Campillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha \nafirmado en alguna ocasi\u00f3n que el grado de resistencia personal a los \ndiscursos acad\u00e9micos es directamente proporcional a los m\u00e9ritos de su \ndestinatario. No quiero ni pensar en la tenaz oposici\u00f3n que el Profesor \nCordero hubiera presentado a una iniciativa como esta. Casi puedo sentir\n ahora su mirada aguda, por encima de aquellas gafas en misterioso pero \nestable equilibrio sobre la nariz, reproch\u00e1ndonos sin palabras esta \nalocuci\u00f3n sobre su persona y su obra, que \u00e9l, llevado por su natural \nmodestia y su sinceridad leonesa, calificar\u00eda seguramente como una \nlamentable p\u00e9rdida de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Por \notra parte, D. Miguel era una persona muy razonable y, en el fondo, \nentender\u00eda que las instituciones, como las personas, tienen el deber de \ndar las gracias a quienes las han servido con lealtad. Esa es mi \nobligaci\u00f3n gustosa hoy, expresar p\u00fablicamente el agradecimiento de todos\n los que fuimos sus alumnos, al Profesor Cordero por su servicio \nabnegado y generoso, pleno de m\u00e9ritos acad\u00e9micos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Deseo\n destacar entre esos m\u00e9ritos su trabajo de gobierno universitario, fue \ndecano de Veterinaria cuando yo estudiaba, a\u00f1os m\u00e1s tarde, le \ncorrespondi\u00f3 la no peque\u00f1a tarea de poner en marcha una nueva \nUniversidad, responsabilidad que hizo compatible con su intensa labor \ndocente e investigadora que siempre desarroll\u00f3. Gracias, entre otras \nrazones, a su buen criterio y a una capacidad de trabajo casi \nlegendaria, aunque se fundamenta en abundantes ejemplos reales.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;No\n pretendo glosar la extraordinaria actividad cient\u00edfica del Profesor \nCordero, me limitar\u00e9 a subrayar alg\u00fan aspecto de su personalidad como \nuniversitario, fruto de sus muchas virtudes morales, y en el que brillan\n tambi\u00e9n rasgos propios del esp\u00edritu de la Universidad. Me refiero \nconcretamente a su noble ambici\u00f3n intelectual, asentada sobre una \ncuriosidad infatigable y el amor a la verdad propio de los grandes \nmaestros. Ciertamente, el Profesor Cordero tuvo la valent\u00eda de \nenfrentarse a cuestiones arduas y complejas, que, a la vez, son \nrelevantes para el hombre de la calle y su visi\u00f3n de la persona y del \nmundo. A menudo a contracorriente de la opini\u00f3n cient\u00edfica dominante, \nsupo pensar y dialogar con los mejores, en las fronteras \u00faltimas de la \nfilosof\u00eda de la Ciencia, pertrechado con las armas del rigor, la \nhonradez y una perspicacia, todo hay que decirlo, poco com\u00fan, que no le \nimped\u00eda, por cierto, ser muy sencillo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Pues\n al decir de uno de sus amigos, D. Miguel estudiaba asuntos complicados,\n pero \u00e9l no lo era en absoluto. La ambici\u00f3n intelectual a la que me \nrefiero marca toda su trayectoria, empezando por la primera, una de las \nclaves de su pensamiento, las ciencias de la naturaleza no pueden \nprescindir de unas bases filos\u00f3ficas sobre las que se sustentan las \nteor\u00edas cient\u00edficas. Resulta mod\u00e9lica esa continua disposici\u00f3n para \nplantearse metas altas, que, adem\u00e1s, lograba y he ah\u00ed quiz\u00e1 algo \nespecialmente ejemplar para quienes somos universitarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin\n duda, puede explicarse la cantidad y calidad de esa producci\u00f3n por sus \nabundantes virtudes humanas. Ordenado y met\u00f3dico, era enemigo de \nimprovisaciones y de objetivos difusos, y amigo del cumplimiento del \ndeber, sin escala de grises ni pausas, consciente de que el <strong><em>tempus fugit<\/em><\/strong>\n (Tiempo vuela). Como para el poeta castellano, en la vida de D. Miguel \nhoy, era siempre todav\u00eda. Pero el motivo de su altura de miras y de su \nmagnanimidad va m\u00e1s all\u00e1 de una cuesti\u00f3n de car\u00e1cter. Desde el despertar\n de su vocaci\u00f3n cient\u00edfica, D. Miguel comprendi\u00f3 bien lo que se ha \nafirmado en la Universidad: servir a la verdad \u201csupone optar por una \nrevoluci\u00f3n que puede parecer lenta, pero que es, en definitiva, la \u00fanica\n eficaz y profunda\u201d. \u201cNo hay realismo mayor que el empe\u00f1o diario basado \nen la esperanza\u201d. Me parecen palabras id\u00f3neas para describir el \nitinerario vital del Profesor Cordero, que supo aprender y ense\u00f1ar con \nun realismo amoroso y esperanzado. Como dec\u00eda al principio, una perorata\n de este tipo no despertar\u00eda, seguramente, el entusiasmo de D. Miguel. \nPero quiz\u00e1 podamos ganar, al menos, su indulgencia esperemos sirva, \nadem\u00e1s como un justo homenaje, o de est\u00edmulo para desarrollar su legado \ncient\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p>La Universidad renace \ncada d\u00eda del trabajo, y de los sue\u00f1os de los que all\u00ed trabajan. El \ntrabajo del Profesor Cordero puede seguir renaciendo cada d\u00eda en la obra\n de sus disc\u00edpulos; su intercesi\u00f3n, desde luego, no nos faltar\u00e1. El \nmayor de sus sue\u00f1os y uno de los m\u00e1s altos ideales fue el aumentar los \nconocimientos de la profesi\u00f3n Veterinaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Descanse en paz<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Prof. Dr. Jos\u00e9 Manuel Mart\u00ednez Rodr\u00edguez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Acad\u00e9mico de N\u00famero de la Academia de Ciencias Veterinarias de C y L.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta madrugada, un mes despu\u00e9s de su cumplea\u00f1os, nos ha dejado don Miguel Cordero del Campillo. 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